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La Toma de Decisiones se entrena.

Cualquier profesional puede evolucionar desde una persona indecisa hasta una persona arriesgada, aunque deba estar vigilante para no caer en la temeridad.

He aquí esta EVOLUCIÓN:

▪ Indeciso: le cuesta tomar decisiones y depende de opiniones de otros para que las tome. Es la persona que pregunta todo: Y que hago, y cómo lo hago, y que necesito. Es una persona insegura y con poca autoconfianza.
▪ El que toma decisiones con mucha información: Toma decisiones pero antes ha hecho “un examen” a personas de su entorno y más allá para que le corroboren y apoyen en su decisión.
▪ Arriesgado: Toma decisiones de forma autónoma. Aunque puede consultar sabe lo que quiere. Incluso sus decisiones son con alto riesgo, pero la persona va hacia delante. Seguro de sí mismo/a.
▪ Temerario: Se arriesga a veces incluso en exceso. Puede perder antes que ganar, pero confía en sus posibilidades.

Para tener una buena capacidad de Toma de Decisiones, será preciso trabajar en los siguientes aspectos.

1. La autoconfianza.
Tiene que ver con sentirse preparado a nivel profesional y personal para tomar la decisión que se requiere.
Fortalecer los criterios profesionales requiere adquirir una preparación técnica suficiente o disponer eficazmente de fuentes o recursos que aporten la información técnica precisa (por ejemplo, colaboradores expertos).
En general la autoconfianza se refuerza al poner el foco en las propias fortalezas, recordarlas a menudo, y a la vez al mantener abierto un camino de mejora para reforzar los aspectos en que nos sentimos menos hábiles o nos crean más tensión.

2. Recabar información relevante.
Muchos problemas en la toma de decisiones se derivan de la calidad, la cantidad y la puntualidad de la información. Ahora bien, es importante que la información que se maneja sea relevante. ¿Qué significa esto?
La información ha de poseer una utilidad clara para determinar la decisión a tomar. Una información es relevante cuando es susceptible de influir en la toma de decisiones. Por ejemplo, cuando su consideración puede establecer diferencias en una decisión, o cuando aporte datos que permitan realizar un análisis más ajustado de las implicaciones de la decisión; riesgos, ventajas, efectos.
Es importante vencer la tentación de acumular información. Tener demasiada información resulta tan poco operativo como tener poca. La información que no es relevante, o que es redundante, contribuye a crear confusión y dificulta la toma de decisiones.

3. Visión global para detectar las posibles opciones.
Una decisión será acertada cuando nos permite prevenir o resolver un problema o dar un rumbo a una situación de forma que se avance en el logro de unos objetivos.
Es importante, para ello, tener una visión global que vaya más allá del objetivo o efecto inmediato, y aporte una perspectiva amplia de las repercusiones de una decisión en el entorno, en los objetivos generales del equipo y de la Organización.

4. Análisis de consecuencias.
El proceso de toma de decisiones es fundamentalmente un proceso mental. Será importante por tanto entrenar las destrezas mentales de análisis y de síntesis, de pensamiento tanto crítico como creativo.
Utiliza metodologías diversas para desglosar una situación, para determinar soluciones posibles y soluciones inadecuadas o impracticables, para descubrir caminos innovadores o inusuales, para valorar los riesgos y determinar la opción más acertada.

5. Responsabilidad ante los resultados.
Tomar una decisión implica compromiso con los resultados que se desean obtener. La capacidad para tomar decisiones tiene que ver, por tanto, con responsabilizarse de los resultados, lo cual implica, en última instancia, asumir el riesgo que cada decisión conlleva.
Todos pretendemos acertar, pero no siempre lo haremos, y esto no ha de ser óbice para abordar la siguiente situación con la misma seguridad y valentía.
Evitar que el temor a fracasar robe autoconfianza o capacidad de decisión requiere asumir que la decisión que tomemos puede ser acertada o errónea y que en cualquiera de los dos casos, la experiencia ha de servirnos de aprendizaje. Si el error se asocia con la ineptitud, el temor a fracasar impedirá que avancemos en esta capacidad.

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