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09 Sep 2015

El desarrollo adecuado del capital humano permite que la empresa sea cada día más efectiva y competitiva y logre el éxito de sus estrategias sin embargo, la realidad es que su gestión genera una contradicción gerencial al anteponer los intereses de rentabilidad de la empresa a los del capital humano. El factor humano es el único elemento capaz de generar riqueza por lo que requiere un manejo inteligente y sostenible. Presentamos a continuación una serie de errores frecuentes que deberíamos evitar en la gestión del talento:

  1. Fracasar en la elección de candidatos: priorizar a los candidatos más efectivos frente a los que demuestran más potencial es un grave error. La divergencia de talento en un equipo ralentiza la entrega de tareas y no logra alcanzar la rentabilidad deseada. Debemos elegir únicamente a los candidatos más brillantes, crear a un equipo de empleados “estrella”, afines a la empresa y ubicarlos en los distintos puesto de la organización.
  2. No ajustar el salario al talento: si pagamos a nuestros empleados menos de lo que merecen no conseguiremos atraer a nuestro equipo a jugadores “estrella” y nos quedaremos en la mediocridad. Pagar el precio de mercado nos asegurará seguir siendo competitivos en la gestión de talento.
  3. Plantear un proceso de contratación arduo y extenso: identificar al candidato potencial para una posición lleva un largo camino. Debemos asegurarnos que tiene la experiencia y habilidades necesarias para desempeñar el puesto de trabajo .Para ello es necesario someter al candidato a una serie de pruebas tipo test y entrevistas en las que examinar las diferentes responsabilidades y esto, requiere tiempo. Sin embargo, un proceso de contratación no debe superar las tres semanas de duración, tiempo máximo para captar a los mejores talentos.
  4. Falta de capacitación y desarrollo: la capacitación y formación de los empleados en la toma de decisiones es fundamental para tener un mejor rendimiento. Los mejores planes de formación no se centran sólo en mejorar el rendimiento del empleado sino en ayudarles con sus metas profesionales en el futuro de la organización.  Los empleados capacitados y formados saben gestionarse a ellos mismos y logran ser más productivos, por lo que los programas de formación realmente se pagan a sí mismos.
  5. Carecer de un sistema de gestión del rendimiento: la realidad empresarial actual exige la adopción de un sistema de gestión de rendimiento que permita a la compañía establecer metas y objetivos a alcanzar y realizar un seguimiento exhaustivo de las mismas. Es muy importante que el sistema de medición que implantemos proporcione la información de manera clara y concisa para poder identificar así posibles errores en el sistema.
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