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Los cambios son siempre para mejor

Vivimos una época de cambios, de ir y venir de gentes, leyes, normas, formas de hacer, pensar e incluso de vivir. Hay una frase que dice: “Todos los cambios son siempre para mejor”, aunque al principio no nos lo parezca.

Dejando a un lado esta situación que puede ser circunstancial, en nuestra vida empezamos y terminamos etapas en las que siempre existen constantes cambios realizados para mejorar o satisfacer alguna necesidad. Un cambio nos conduce inicialmente a una toma de decisiones donde entran en juego nuestros sentimientos, conocimientos, análisis, preferencias, valores culturales, etcétera.

En el ámbito profesional, ser competente ante el cambio requiere entender y aceptar los cambios en la organización y en el entorno, y ser capaz de adaptarse de manera ágil, eficaz y constructiva a estas nuevas condiciones. Parece fácil, pero cuando llega el momento los cambios nos afectan, nos cuesta abandonar las costumbres y cambiar situaciones que nos funcionan tal y como están.

Ser conscientes de que la resistencia al cambio puede perjudicar nuestro avance y hacernos perder oportunidades de crecimiento es un primer paso. Esto exige afrontar, por ejemplo, hasta qué punto la comodidad puede estar detrás de actitudes conformistas y conservadoras:

  • Si los cambios nos producen excesiva preocupación o tensión.
  • Si solemos defender nuestros puntos de vista y planteamientos a capa y espada, incluso mostrando cierta arrogancia en la defensa de nuestras opiniones.

Todas estas son actitudes que no ayudan al desarrollo de esta competencia.

 

¿Qué actitudes favorecen la adaptación al cambio?

En primer lugar, conocerte a ti mismo, es importante que entiendas las razones de fondo que pueden frenar tu disposición al cambio.

Una vez hayas identificado estos frenos, puedes comenzar por abordar pequeños cambios de interés personal, esto hará que poco a poco vayas experimentando las dinámicas del cambio y recogiendo sus frutos positivos.

A partir de ese momento es importante probarte para mantener una actitud de proactividad hacia el cambio, es decir, empieza a realizar propuestas de mejora en tu ámbito de actuación. No olvides que para que algunos cambios se puedan llevar a cabo puede ser importante que identifiques y consigas apoyos.

Como ves, hay que ir paso a paso, como con todo, y poco a poco empezarás a ver los resultados; lo importante es empezar.

¿Empezamos? ¿Qué vas a cambiar hoy?

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